
Na'ayeri-Wixárika · La Palmita, Nayarit
Xurabe
Xurabe (Paula García Serrano), artista na'ayeri-wixárika de La Palmita, Nayarit. Sus piezas en chaquira, hilo y cera nacen de una escucha espiritual, no de un diseño previo.
Hay obras que nacen de una decisión. Y hay obras que nacen de una escucha.
La práctica de Paula García Serrano pertenece a esta segunda forma de creación. Su trabajo no parte únicamente de una búsqueda estética, sino de una relación profunda con un territorio sagrado, con la memoria de los pueblos que convergen en él y con una forma de comunicación espiritual que permanece viva a través de la imagen, el color, la chaquira, el hilo y la cera.
Paula nació en La Palmita, municipio del Nayar, Nayarit. Es hija de padre Na'ayeri y madre Wixárika, y desde muy pequeña tuvo contacto con las técnicas ancestrales que hoy sostienen su obra. Sin embargo, su práctica no se limita a una sola tradición por linaje. En su cosmovisión, esta forma de expresión es compartida por distintas culturas que reconocen un mismo centro sagrado, entre ellas la Na'ayeri, la Wixárika y la O'dam.
En las obras tradicionales, la técnica y la simbología siguen los caminos heredados por generaciones. En las obras ceremoniales, como las que Paula realiza, el proceso ocurre de otra manera: las imágenes le son mostradas. No elige previamente los colores, las formas ni las posiciones; la composición aparece durante el hacer, como un mensaje que debe ser recibido, plasmado y preparado para ser compartido.
Ese permiso no proviene de una autoridad externa, sino de un reconocimiento espiritual vinculado al lugar sagrado. No todas las personas pueden recibir estos mensajes ni ver las obras antes de que existan. Paula es una de las pocas personas con la capacidad de transmitir estas historias sin contarlas directamente: las resguarda en imágenes.
Algunas piezas nacen como petición. Otras, como agradecimiento. Algunas son llevadas a lugares sagrados; otras son creadas para acompañar a una persona en un momento específico de su vida. Cada obra conserva una parte de su energía, de su vínculo con sus dioses y de la relación que ha construido con ellos a lo largo del tiempo.
Durante veinte años, Paula también fue docente en educación primaria indígena. Esa vocación por transmitir conocimiento continúa presente en su obra. Crear, para ella, es enseñar, recordar, sanar, pedir, agradecer y mantener viva una forma de entender el mundo.
Más que objetos para ser contemplados, sus piezas son mensajes que han encontrado una forma visible. Cuando una obra termina, Paula siente alegría al saber que el mensaje está listo para ser compartido.
"Crear me hace sentir parte del todo en el universo."